sábado 16 de diciembre del 2017

El stand up en México, a punto de cumplir su primera década

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El stand up en México, a punto de cumplir su primera década
Un sábado en el verano de 2008 en la colonia Condesa las 50 localidades del Café 22 (en la esquina de Tamaulipas con Fernando Montes de Oca) son insuficientes para quien desea presenciar el show de Héctor Suárez Gomís. En ese tiempo un espectáculo en la cartelera capitalina: “El pelón[...]


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* En 2008 se presentaron las primeras funciones de “El pelón en sus tiempos del cólera”, espectáculo que dio paso a una nueva era en el género.
Ciudad de México, domingo 18 de junio del 2017.-
Un sábado en el verano de 2008 en la colonia Condesa las 50 localidades del Café 22 (en la esquina de Tamaulipas con Fernando Montes de Oca) son insuficientes para quien desea presenciar el show de Héctor Suárez Gomís.

En ese tiempo un espectáculo en la cartelera capitalina: “El pelón en sus tiempos de cólera” se convirtió en un fenómeno con el paso de los meses que el propio Suárez Gomís explica de una manera simple: “se trata de algo que no existía en México, lo que hago no lo hace nadie”.

Tiempo después el éxito de esas presentaciones lo lleva a dar de manera simultánea funciones entre semana en el Teatro Wilberto Cantón, donde caben 200 personas, pero aún así los lugares resultan insuficientes. Para entonces (finales de 2009) ya muchos saben que se trata del stand up.

Ese género de comedia, tradicional en Estados Unidos, nunca había entrado a México, cuyo humor había estado marcado, por ejemplo, por el albur en el cine de ficheras y el sketch de televisión.

No hasta que Suárez Gomís, actor de telenovelas y de teatro, decidió reírse de sí mismo ya que efectivamente el stand up se trata de contar la vida personal o punto de vista sobre algún suceso.

“No contamos chistes, contamos nuestra vida desde un lugar lejano. De cerca es una tragedia, desde lejos es divertido”, insistía una y otra vez el comediante en aquellos primeros años del stand up y que sacudía a su audiencia porque revelaba, por ejemplo, que cada vez que su padre (el comediante Héctor Suárez) lo llevaba de viaje a Acapulco le ponía un nombre nuevo: “Ching… ma…”

El Café 22 se convirtió además en un semillero. Si ahora el canal Comedy Central lleva nueve temporadas de programación con standoperos mexicanos es gracias a que en ese pequeño foro de la colonia Condesa algunos tomaron clases de esa técnica.

En la lista figuran “El Cojo Feliz”, Eduardo Talavera, Gon Curiel, Jurgan, Sofía Niño de Rivera, Manuna y Jesús Guzmán, quien en 2011 llegó a hacer una gira por Estados Unidos que resultó inolvidable.

La experiencia resultó inimaginable no tanto por haber agotado las funciones sino porque coincidió con la devaluación del peso. “Cuando mis amigos me preguntaron con cuántos dólares había regresado, me ofrecieron prestarme unos pesos”, contó Guzmán.

El “árbol” que creció de aquella semilla en el Café 22 tiene ahora unos 200 comediantes que se presentan en bares de la capital mexicana por unos 20 mil pesos la función, los mejor pagados.

Después del foro en la calle Montes de Oca, el Bataclán en ese mismo rumbo fue otro de los espacios que dio cabida a esa manifestación que ahora está cerca de cumplir 10 años.

En ese espacio se ofrecen cursos para ‘standoperos’ con un costo de cinco mil pesos con duración de un mes. Pero no se trata sólo de llegar ahí para ser comediante.

Juan Carlos, un periodista especializado en temas de derechos humanos, cuenta que tomó el curso como un ejercicio de autoestima y relajación para liberar el estrés que generaba su trabajo.

Otros periodistas se han subido al tren del stand up, con tal suerte que Arturo Flores, editor de la revista Playboy, y Susana Heredia, del programa de televisión “Enamorándonos”, tienen funciones llenas cada fin de semana en los foros donde se ofrece esa “nueva comedia”, también llamada “comedia de autor”, pues surge del punto de vista personal y crítico de quien sube al escenario.

A diferencia de otros estilos de comedia, el standopero escribe sus rutinas que, a decir de Gomís “deben durar de uno a tres años para que una rutina se consolide.

“Puedes durar con ella muchos años o renovarla; lo ideal es que sea la misma y tenga adaptaciones de tiempo, pero que siga siendo la misma línea. Como “El Pelón…”, que lleva casi 10 años en el escenario”.

De los egresados de esos cursos, algunos de ellos se reúnen en grupos para presentarse en paquete en unos foros donde reciben una paga simbólica de 500 a dos mil pesos, aunque a veces el trato es que los dueños de los foros descuenten entre 25 y 30 por ciento de las entradas y el consumo.

Eduardo Talavera, quien forma parte de la segunda ola de standoperos (“ya llevo seis años de vivir de ser un imbécil profesional”, dice en el inicio de uno de sus stand up), recuerda que al comienzo de la década eran unos 12 exponentes aquellos que se dedicaban a ese género.

Ahora ya se cuentan por cientos, lo mismo que el público se ha multiplicado ya que de presentarse en foros para 50 personas ahora hay algunos como Talavera que pueden presumir funciones ante dos mil personas o como Franco Escamilla, standopero regio que ya ha llenado dos veces el Auditorio Nacional.

La ola ha alcanzado incluso a comediantes tradicionales que buscan renovarse a partir de ese nuevo género. Es el caso del proyecto Stand-Dopados.

Apoyados por Jurgan Jacobo, Claudio Herrera y Mauricio Jalife los hermanos Freddy y Germán Ortega (famosos por ser los Mascabrothers) crearon un espectáculo que lleva meses de gira.

Rogelio Ramos es otro standopero, llamado incluso “El rey del standup”, que de manera reciente celebró 30 años de trayectoria como comediante.

De Ramos, originario de Torreón, Coahuila, los puristas del género dicen que lo suyo no es propiamente el standup porque si bien atiende al género en sus espectáculos incluye canciones e imitaciones de figuras como Vicente Fernández, Laura León y otros.

Sin embargo, su comedia es netamente apegada a sus experiencias como padre, como esposo y es, sin duda, uno de los exponentes más exitosos, en temporadas en Las Vegas y en diversas ciudades de Estados Unidos.

También está el caso de Gon Curiel, con casi dos años de presentarse cada semana en el foro “Pasquel”, de la colonia Condesa, con llenos absolutos cada viernes, además de sus presentaciones en fin de semana en diversas ciudades de provincia y de Estados Unidos.

A una década de aquel peculiar fenómeno que reunió a una gran cantidad de personas en un pequeño foro de la colonia Condesa, ahora México puede presumir de ser un país standopero.

Es algo que curiosamente comenzó como el sueño de un adolescente: a los 14 años Suárez Gomís vio en un teatro de Nueva York a Bill Cosby haciendo stand up y pensó: “antes de que yo cumpla 40 años, tengo que hacer eso”. Y lo cumplió.

Hoy ese género inunda los escenarios, hasta los más convencionales de comedia “antigua”.

“La casa de los comediantes” y “El Cuevón”, donde figuras como Jorge Ortiz de Pinedo, Jorge Falcón y Polo Polo vivieron sus años de gloria con la comedia tradicional, han abierto sus puertas al stand up, y ni qué decir de cientos de foros de menor capacidad donde decenas de nuevos comediantes prueban sus rutinas.

Algo es claro: ese tipo de comedia está en pañales en México y cada día se consolidan más sitios y comediantes del género que, al parecer, llegó para quedarse.

 

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