viernes 21 de septiembre del 2018

ALEBRIJES EN CUADRATINES A 50 años del caso “Canoa”

Gato de Barrio


Categoria: Opinión

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A 50 años del caso “Canoa”
En el año de 1968, además del movimiento social más importante de las últimas décadas, se registró un suceso trágico que involucró a otros jóvenes: el linchamiento de un grupo de empleados universitarios en la comunidad de San Miguel Canoa, en el estado de Puebla, cuando se vivía una furibunda[...]


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En el año de 1968, además del movimiento social más importante de las últimas décadas, se registró un suceso trágico que involucró a otros jóvenes: el linchamiento de un grupo de empleados universitarios en la comunidad de San Miguel Canoa, en el estado de Puebla, cuando se vivía una furibunda campaña anticomunista alentada por el gobierno federal.

            Sucedió la noche del 14 de septiembre de 1968 cuando fueron linchados cinco trabajadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, quienes iban de excursión a La Malinche pero, sorprendidos por la noche y la lluvia, se quedaron a dormir en la casa de un habitante que tenía problemas con sus vecinos y con el cura del lugar.

            Según lo investigado, los habitantes del pueblo instigados por el sacerdote, acusaron falsamente a los jóvenes de ser comunistas y de pretender intentar instalar una bandera rojinegra en la iglesia del lugar, ello dentro del contexto del movimiento estudiantil de 1968 y a dos semanas de registrarse la matanza de Tlatelolco.

            En esa ocasión las campanas de la iglesia despertaron a los habitantes del pueblo, quienes armados con machetes, palos y antorchas, acudieron a la casa donde estaban hospedados los jóvenes para asesinar a tres de los cinco empleados y el propietario de la casa.

            Después de estos hechos no sucedieron detenciones masivas, ni se detuvieron a los principales instigadores del linchamiento y, para rematar, los pocos inculpados salieron de la cárcel al no poderse demostrar su participación en el linchamiento.

            Ahora, en los últimos meses se han registrado en diversas partes del país otros linchamientos parecidos. La gran mayoría de los casos han sido con delincuentes que han sido sorprendidos en el momento de cometer el delito y han resultado golpeados pero sin consecuencias graves.

            Sin embargo, a unos días de haberse registrado los lamentables sucesos de San Miguel Canoa, se han presentado dos casos semejantes, en Acatlán de Osorio –nuevamente en el estado de Puebla‑, y en Santa Ana Ahuehuepan, en el estado de Hidalgo, donde el linchamiento no se limitó a golpear a los afectados, fue más allá: las cuatro personas agredidas fueron quemadas vivas.

            Ahora los linchamientos no fueron alentados por el miedo al comunismo, no, ahora fueron incitados bajo la presunción de que los ejecutados eran robaniños, que aparentemente estaban en esas comunidades dispuestos a plagiar a menores.

            Aunque en los hechos registrados en Acatlán los quemados habían sido detenidos por policías municipales y remitidos a las oficinas del ayuntamiento, la muchedumbre logró sacarlos a la calle y ahí les prendieron fuego. Pero no eran delincuentes, era un campesino y un estudiante quienes habían acudido a comprar material de construcción y tuvieron la mala fortuna de detenerse en una tienda a tomarse unas cervezas.

            Alguien del pueblo vio su camioneta y al ver sus herramientas de trabajo sospechó que serían utilizadas para plagiar a menores y se corrió la voz de que eran robachicos, ante lo cual el ánimo popular se encendió y no paró hasta que fueron calcinados.

            Sucede que el temor a la delincuencia ha generado este tipo de psicosis, ya que no es solamente el hecho de confundir a personas inocentes con aparentes delincuentes, sino hasta se han desarrollado campañas en las redes sociales donde se difunden alertas para evitar no solo el robo de niños, sino también la supuesta desaparición de jóvenes para comercializar sus órganos internos.

            Aunque este último caso el mensaje ha sido clasificado como noticia falsa, es decir fakenews, y ha sido desmentido por las autoridades, entre muchas personas queda la duda y el escepticismo de que lo difundido sea verdad y en realidad existan personas dedicadas al robo de personas y tráfico de órganos.

            Sin discusión es un reto para las autoridades federales, en particular para las que entrarán en funciones el próximo primero de diciembre, situación que ya debe ser considerada para las estrategias de seguridad que piensen ejecutar una vez iniciadas sus responsabilidades para generar tranquilidad social en este aspecto.

            Mientras tanto se deben desarrollar campañas para que ante la existencia de supuestos delincuentes, sin importar el tipo de delito que cometan en lugar de intentar ejercer justicia por propia mano, avisar a las autoridades y en caso de detenerlos entregarlos para realizar las investigaciones correspondientes.

            De ser responsables de hechos ilícitos, entonces que se proceda legalmente en su contra: de resultar inocentes, entonces sean liberados y públicamente exonerados para evitar posibles represalias de personas que duden de las autoridades y así evitar que sean dañados y, en casos extremos pierdan la vida.

Adrián Chavarría Espinosa

[email protected]


   

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