sábado 16 de diciembre del 2017

Alebrijes en cuadratines

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Alebrijes en cuadratines
Debacle en la CTM   Adrián Chavarría Espinosa   Dentro de toda la oleada informativa generara por la recaptura de Joaquín El Chapo Guzmán, pasó desapercibida una información de trascendencia política nacional: el fallecimiento de otro Joaquín pero de apellidos Gamboa Pascoe, quien al momento de su deceso era el[...]


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Debacle en la CTM

 

Adrián Chavarría Espinosa

 

Dentro de toda la oleada informativa generara por la recaptura de Joaquín El Chapo Guzmán, pasó desapercibida una información de trascendencia política nacional: el fallecimiento de otro Joaquín pero de apellidos Gamboa Pascoe, quien al momento de su deceso era el líder nacional de la Confederación de Trabajadores de México, la otrora poderosa central obrera mejor conocida como la CTM.

¿Por qué la trascendencia de este deceso? Pues que prácticamente también significa el fin dentro del panorama político de esta agrupación sindical, que en el siglo XX registró no sólo una gran trascendencia sino que en muchos casos definió líneas y tendencias políticas más allá del ámbito laboral.

De acuerdo a la historia la CTM se fundó el 24 de febrero de 1936, durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, como parte de una estrategia para debilitar a la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), donde los fundadores de CTM, estuvieron integrados por espacio de cinco años de 1924 a 1929.

En su fundación participó un grupo de dirigentes de sindicatos, entre ellos Fernando Amilpa quien junto con otros dos compañeros –más conocidos como los cinco lobitos– quienes con el ideología Vicente Lombardo Toledano, crearon la central obrera que agremió a trabajadores de todas las ramas de la industria, y más tarde de servicios, en todo el país.

De esta manera cuando Cárdenas termina con el maximato, la CTM se integró como uno de los tres sectores de la estructura del Partido Revolucionario Institucional: el obrero, siendo el más grande que los otros, el campesino y el popular.

Consolidado como el sector de más peso dentro del priísmo y bajo la dirigencia de Fidel Velázquez, se mantuvo como un elemento de gran influencia al grado de que cuando se designaba al candidato presidencial, el destape le correspondía a la cabeza del sector laboral, integrado en el llamado Congreso del Trabajo, cuya titularidad era rotativa pero en ese momento siempre le correspondía el turno al citado dirigente.

Además, Fidel Velázquez fue quien negoció y acordó en el PRI gran cantidad de candidaturas, desde presidentes municipales, diputados locales y federales, senadores y gobernadores, hasta el citado privilegio de destapar al aspirante presidencial.

Pero lo que nunca hizo la CTM fue preparar nuevos cuadros para enfrentar el relevo de los quienes fueron superados por el padre tiempo. Así, a la muerte de Velázquez, en 1997, le sucedió el líder electricista Leonardo Rodríguez Alcaine, quien también se mantuvo al frente del órgano sindical hasta su deceso en el 2005, para así quedar al frente Gamboa Pascoe.

Pero a diferencia de sus antecesores Gamboa Pascoe nunca fue un trabajador o empleado en algún centro laboral; él fue un abogado que se dedicó a litigar en tribunales laborales por lo cual a pesar de ser represente de obreros nunca existió empatía entre líder y agremiados.

Es más, el ahora fallecido líder se distinguió por el uso de trajes exclusivos, relojes caros, automóviles último modelo, al grado de acuñar una frase que lo pintó de cuerpo entero: “A mí nunca me verán jodido ni con huaraches”.

Es más, fue tanto su egocentrismo que en meses recientes ordenó sacar los bustos de Velázquez y Rodríguez Alcaine de la sede central de la CTM, para en su lugar colocar una estatua de él de tres metros de altura.

Pero sin duda, tras el fallecimiento de don Fidel, de manera lenta pero constante se registró la pérdida de peso e influencia del sector obrero dentro del PRI, al grado de que si existen representantes populares de ese sector es gracias a su labor personal y cercanía con los dirigentes partidistas que como una cuota cetemista, incluso otras agrupaciones gremiales han logrado colocar a sus líderes en mejores posiciones.

Ahora el nuevo titular de la CTM es Carlos Humberto Aceves del Olmo, nacido en el Distrito Federal el 5 de noviembre de 1940; ha sido miembro del PRI y en varias ocasiones diputado federal y senador para el periodo de 2006 a 2012.

Pero a sus 75 años de edad no se le ve ni se le recuerda más allá de los ámbitos legislativo y laboral, por lo que es poco lo que se espera pueda hacer para reactivar a la CTM.

Así, sin nuevos cuadros políticos que participen al interior de la añeja organización, solo será cuestión de tiempo para que la otrora orgullosa, influyente y poderosa central obrera sea sólo un membrete y una referencia en la historia del México del siglo XX.

 

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