Sábado 21 de Octubre del 2017

Coleccionista de insomnios

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Coleccionista de insomnios
“LOS TRABAJOS DEL MAR” Erika Flores García “PEÑA EN EL MAR Cómo sufre esta roca atada siempre/ a su noria de espuma. / El mar, el mar/ inconsolable que la está batiendo/ desde que la inventó con su materia. / Cuánto acarreo de furia y para qué/ tanta inmovilidad como[...]


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“LOS TRABAJOS DEL MAR”
Erika Flores García
“PEÑA EN EL MAR
Cómo sufre esta roca atada siempre/ a su noria de espuma. / El mar, el mar/ inconsolable que la está batiendo/ desde que la inventó con su materia. / Cuánto acarreo de furia y para qué/ tanta inmovilidad como lo opuesto de aquella/ fluidez de la fijeza. / No pasarán/ dice la tierra a la avidez de las olas”.

He querido iniciar en esta ocasión con este poema de José Emilio Pacheco, quien para los mexicanos es un orgullo debido a que nuestro país tiene talentos, algunas veces muy ocultos y algunas otras, como en este caso, a un genio de las letras, un poeta y ensayista, quien dominó con verdadera maestría las formas clásicas y modernas.
No cabe duda que hombres como él, que se desprendió de los egoísmos, apoyó a jóvenes inquietos en el fascinante mundo de escritura. Entre los muchos reconocimientos que recibió podemos mencionar: Premio Nacional de Periodismo Literario, Premio Xavier Villaurrutia, Premio Magda Donato, Premio José Asunción Silva en 1996, Premio Octavio Paz en el año 2003, Premio Federico García Lorca 2005, Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2004, la XVIII edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2009 y el Premio Cervantes en 2009.
Algunos títulos de su obra poética son: Los elementos de la noche, El reposo del fuego, No me preguntes cómo pasa el tiempo, Irás y no volverás, Islas a la deriva, Desde entonces, El silencio de la luna y Trabajos en el mar.

“EL SILENCIO
La silenciosa noche. Aquí en el bosque / no se escuchan rumores. / Los gusanos trabajan. / Los pájaros de presa hacen lo suyo. / Pero yo no oigo nada. / Sólo el silencio que da miedo. Tan raro, / tan escaso se ha vuelto en este mundo/ que ya nadie se acuerda de cono suena, / nadie quiere/ estar consigo mismo un instante. / Mañana/ dejaremos de nuevo la verdadera vida para mañana. / No asco de ser ni pesadumbre de estar vivo: / extrañeza/ de hallarse aquí y ahora en esta hora tan muda. / Silencio en este bosque, en esta casa, a la mitad del bosque. ¿Se habrá acabado el mundo?”

Estos poemas son extraídos del poemario Trabajos en la mar, mismo que fue publicado en 1983 por ediciones Era.
Es un poemario íntimo, es el diálogo con el mar. José Emilio Pacheco nos vuelve náufragos para acompañarlo en este viaje; es abrir el cofre, descubrirse en la noche y hablar con inconformidad de esta humanidad que cada día depreda nuestro planeta, nuestro tiempo se agota y no rescatamos ese náufrago que cohabita en nosotros.

“EL PULPO
Oscuro dios de las profundidades,/ helecho, hongo, Jacinto,/ entre las rocas que nadie ha visto,/ allí en el abismo,/ donde al amanecer, contra la lumbre del sol,/ baja la noche al fondo del mar y el pulpo le sorbe/ con las ventosas de sus tentáculos tinta sombría./ Que belleza nocturna su esplendor si navega/ en lo más penumbrosamente salobre del agua madre,/ para él cristalina y dulce./ Pero en la playa que infestó la basura plástica/ esa joya carnal del viscoso vértigo/ parece un monstruo. Y están matando /a garrotazos/ al indefenso encallado. / Alguien lanzó un arpón y el pulpo respira muerte/ por la segunda asfixia que constituye su herida. / De sus labios no mana sangre: brota la noche/ y enluta el mar y se desvanece la tierra, / muy lentamente mientras el pulpo se muere”.

Aquí el autor recorrerá sabiamente en versos, los trazos de la vida; en ese ir venir de las olas, de nuestro momento existencial; deja que los sonidos le invadan en ese trepidar que compara con nuestro mundo, en donde habrá cadáveres, los que nosotros nos hemos formado, la putrefacción profunda.
Es buscar un reflejo verdadero donde la belleza y la verdad nos invadan, pero no es así, no se encuentra; es abrir el espacio, como un agujero negro donde sólo se aprecia el tormento, que es creado por nosotros mismos.
José Emilio Pacheco nos abre un espacio en done se puede crear una conciencia para renacer, sin embargo la tormenta nos detiene.


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