Martes 26 de Septiembre del 2017

Coleccionista de insomnios

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MUJERES Y VIOLENCIA   Erika Flores García   Mujeres y violencia, tal vez para algunos sea un asunto que no les interesa, posiblemente no se han visto envueltos o envueltas en un problema relacionado a esta terrible forma de vivir; tal vez sea bueno reflexionar y que al abordar el[...]


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MUJERES Y VIOLENCIA

 

Erika Flores García

 

Mujeres y violencia, tal vez para algunos sea un asunto que no les interesa, posiblemente no se han visto envueltos o envueltas en un problema relacionado a esta terrible forma de vivir; tal vez sea bueno reflexionar y que al abordar el tema, tal vez se pregunten ¿Qué tienen que ver con los aspectos culturales que siempre trato?, la violencia viene siendo a través de generaciones y costumbres una línea cultural.

Llega a mis manos el video titulado Violencia contra la mujer, resultado del Encuentro Bicultural de Cineastas Emergentes y auspiciado por el Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana; en su segunda edición se convocó a jóvenes creadores en materia audiovisual, sensibilizados con la problemática de Violencia contra la mujer y contiene seis cortometrajes.

Mi vida color de rosa, bajo la dirección de Romina Lyle, aborda el tema de una víctima de abuso psicológico; ve pasar su vida muy diferente como todas las personas que se encuentran en este círculo: con miedo por la reacciones que tiene su pareja, sometida, sin ser expresiva, crea un mutismo interior, que es su escudo más fuerte contra la violencia que vive.

Ondas violentas, dirigida por Salomón Azkenazi, proyecta a las pantallas un entreteje de cuatro historias de mujeres abusadas física y psicológicamente; las historias son fraguadas a través de la televisión y cada mujer tiene su propio canal. Lo importante en este corto es la manera en que cada una rompe con esa onda de violencia, convergen en una misma situación, pero hacen un efecto dominó en el que la primera hace que las demás vayan y tomen conciencia de su situación de abuso y logren salir de ese círculo.

En La partida, dirigida por Ana Hilda Ramos Chávez, un hombre pide ayuda a una televisora para localizar a su esposa y narra su historia de acuerdo a su conveniencia machista, en donde nos damos claramente cuenta que la violencia se vuelve un vicio y, por consecuencia, se crea una interdependencia, debido a que ambos necesitan el uno del otro para sostener la relación social, que marca las reglas del buen matrimonio; al ver el programa la esposa busca llamar a su pareja para seguir en esa codependencia, son círculos que no se cierran, aún tomando en cuenta el estado degradante en el que pareja se encuentra.

Entre sombras, dirigida por Fernanda Segura, aborda los estereotipos sociales que cada mujer va creando, mirándose en espejo y dice “así soy”, pero en su mente existe un ser totalmente diferente que sí encaja en el círculo social, donde se vuelve un circo su propia vida, desde la perspectiva de la niña dulce que vive su mundo mágico, en la adolescencia se muestran los problemas de anorexia, bulimia que son enfermedades sociales, así a lo largo de las etapas conoce en ella misma diferentes tipos de mujeres que violentan su mente. El género femenino también puede ejercer violencia contra sí mismas.

En Elisa, dirigida por Arturo López, parece genética la repetición de patrones violentos en un matrimonio que apenas inicia. Sin embargo la orillan a guardar las normas ante la sociedad y decir “esto es normal, me pueden golpear”, es lo vivido desde pequeña dentro de hogar y se repiten las formas conductuales de violencia que no se rompen.

Si hay una de las historias que aborda nuestra realidad es Retrato en ausencia, dirigida por Edén Bernal, la cual conduce de la mano para averiguar las distintas formas de trata de mujeres: prostitución, transporte de droga, tráfico de órganos, principales problemáticas que desde antaño vive nuestra sociedad y ahora salen a la luz pública, debido a que narran el sufrimiento de dos madres con hijas ausentes y desaparecidas.

El ausentismo es la muerte y la desaparición es la evasión por un delito social o penal, pero ambas confluyen en ser atacadas violentamente y abusadas sexualmente, en donde las autoridades tienen lagunas temporales de trabajo, amparados bajo la regla de las setenta y dos horas para ser ubicadas; es una fuente viva en donde actúan investigadores dando el tinte de documental, aquí el burocratismo hace acto de presencia por imaginarse que los fines de semana no existen crímenes.

Cada ser humano tiene en su género importancia real en nuestra sociedad, la violencia vista de diferentes maneras, para evadir la cruel realidad de las mujeres, la indiferencia enferma a la sociedad y sobre todo esa expresión de “a mí no me pasa eso” y de verdad ¿Cuántas situaciones somos capaces de ocultar? o ¿Por qué mostramos indiferencia? ¿Hasta cuándo se romperán los patrones culturales inculcados?

 


   

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