lunes 23 de abril del 2018

Díselo, por favor

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Categoria: Opinión

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Díselo, por favor
Cabe la posibilidad de que en alguna ocasión hayamos escuchado hablar respecto de lo cambiante o evolutiva que puede ser una lengua. Ello es muy cierto. El hecho se debe a que ésta debe ajustarse a los cambios y necesidades que los hablantes deben cubrir en un mundo que vive[...]


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Cabe la posibilidad de que en alguna ocasión hayamos escuchado hablar respecto de lo cambiante o evolutiva que puede ser una lengua. Ello es muy cierto. El hecho se debe a que ésta debe ajustarse a los cambios y necesidades que los hablantes deben cubrir en un mundo que vive modificaciones sociales, económicas, técnicas y científicas, por tanto, el tema de la lengua como parte de un grupo social no puede ser la excepción.

Por ello, en esta ocasión compartiré el tema de los homófonos que, como sabemos, son pares o tríos de palabras que se caracterizan por poseer una pronunciación similar, aunque su escritura hace la diferencia, puesto que, una de sus letras es distinta y, en consecuencia, variará el significado; podemos poner el caso de: casa/caza; bote/vote; sino/ si no; secretaria/ secretaría, baya/vaya/valla; cerrar/serrar, etcétera.

Como puede notarse, la fonética de las expresiones anteriores es muy parecida, no así los significados en virtud de que una grafía o un signo ortográfico hacen la diferencia entre una y otra. Quizá para algunas personas este aspecto de nuestra bella lengua sea intrascendente, mi opinión es contraria puesto que, éste, como muchos más hacen que el español sea tan rico en cuanto a gramática, fonética y semántica se refiere.

Así las cosas, pondré en estas líneas, la duda que uno de mis preocupados y atentos jóvenes estudiantes de redacción compartió a través de redes sociales: Díselo/dícelo.

Atendiendo a ellas, la Real Academia Española (RAE) expresa que díselo es la forma imperativa del verbo decir al que se le añaden los pronombres enclíticos se y lo. Ello equivale a las expresiones: “Quiero que se lo digas” o “quiero que le digas a él”. Por otra parte, conviene saber que también puede usarse como la forma arcaica, antigua del verbo dar, al que se le agrega el pronombre lo, para expresar la idea “se lo di”, esto es: Díselo de manera personal.

En contraparte, dícelo es una forma que dejó de usarse en nuestro idioma, por este motivo se considera un arcaísmo (palabra antigua). Es pertinente mencionar que se usó durante mucho tiempo como equivalente de “lo dice”, por ejemplo: San Juan en su Evangelio dícelo así: “Mis ovejas oyen mi voz, yo las conozco, y me siguen”. Sin embargo, en la actualidad no es conveniente emplearla en virtud de ser considerada una expresión añeja, tan vieja que el procesador de textos la marca como un error ortográfico, así pues, lo recomendable es “lo menciona”, “lo dice”.

Como puede verse, nuestro idioma siempre cuenta con un rasgo interesante del cual es posible aprender para hacer uso adecuado de nuestra expresión oral o escrita y como en algún momento expresó el célebre poeta cubano José Martí, “El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea”.

Como siempre, espero que la temática compartida en esta ocasión sea útil para quienes dedican unos minutos a estas letras e ideas.

 


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