Sábado 23 de Septiembre del 2017

ALEBRIJES EN CUADRATINES Dos sismos con diferentes consecuencias

Dos sismos con diferentes consecuencias


Categoria: Opinión

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Dos sismos con diferentes consecuencias
Casi a la medianoche del pasado jueves 7 de septiembre se registró un sismo de 8.2 grados, su epicentro se ubicó en el golfo de Tehuantepec, a 137 kilómetros al suroeste de Pijijiapan, Chiapas, a una profundidad de 69.7 kilómetros, cerca de la frontera entre Guatemala y México, por lo[...]


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Casi a la medianoche del pasado jueves 7 de septiembre se registró un sismo de 8.2 grados, su epicentro se ubicó en el golfo de Tehuantepec, a 137 kilómetros al suroeste de Pijijiapan, Chiapas, a una profundidad de 69.7 kilómetros, cerca de la frontera entre Guatemala y México, por lo que el temblor también fue percibido en Guatemala, El Salvador y Honduras.

Una vez que se confirmaron los datos con precisión científica y aunque inicialmente se dijo que había sido de 8.4 grados, finalmente se estableció en 8.2 grados, para clasificar al temblor como el más fuerte en casi un siglo.

Los otros movimientos considerados como extremadamente severos fueron los de 8.1 grados en 1985, en Michoacán, y en 1995 en Colima; en 1932 se registró otro de 8.2 grados entre Colima y Jalisco. Se habla de otro, entre 8.4 y 8.7 grados en Oaxaca sucedido en 1787, pero no existe suficiente evidencia para confirmar su intensidad.

Mas no han sido los únicos, ya que en promedio temblores iguales o mayores a 7.5 grados se registran uno cada diez años; de 6.5 a 5 grados son uno cada cuatro años y de 4.5 grados o menores suceden aproximadamente cien al año.

Pero el que más ha quedado en la memoria de las personas ha sido el del 18 de septiembre de 1985 y su réplica del día siguiente, principalmente porque uno de los principales sitios afectados fue la Ciudad de México, donde falleció una gran cantidad de personas –se habla de miles, pero sin una cifra exacta ni mucho menos oficial‑, además de innumerables pérdidas materiales.

A raíz de esa tragedia se implementaron una serie de cambios en la construcción de inmuebles, a fin de hacerlos más resistentes a temblores, pero lo más importante fue implementar y desarrollar la cultura de la Protección Civil, con una serie de estrategias y medidas para que ante la ocurrencia de este tipo de fenómenos naturales evitar se registraran pérdida de vidas.

También se deben señalar que entre los terremotos del 1985 y el de hace unos días existen una serie de condiciones que a pesar de la similitud de intensidad los hace diferentes en sus consecuencias. Por ejemplo, que el de hace 32 años fue mayoritariamente trepidatorio, es decir que su movimiento fue como de brincos, mientras que el reciente fue oscilatorio, es decir con movimientos circulares.

En 1985, el epicentro fue en Michoacán a menos de 400 kilómetros, cuando chocaron las placas tectónicas de Cocos y Norteamérica, mientras que ahora se ubicó en Chiapas, a más de 650 kilómetros de la capital federal, con un movimiento vertical de la placa de Cocos, por lo tanto más lejano del centro del país.

Pero, de nuevo, en materia de protección civil es donde se han registrado los mayores avances en materia de prevención. Así, de cuando un presidente de la república no supo qué hacer ante una urbe dañada por el terremoto, por lo cual fue la misma ciudadanía que debió organizarse para enfrentar y superar el desastre, hasta ahora con simulacros, programas preventivos y hasta alarma sísmica preventiva.

También debe considerarse la capacitación en escuelas, la organización de brigadas en centros laborales, protocolos para saber qué hacer antes, durante y después de los sismos, todo lo cual sin duda ha servido para que no solo en el temblor del pasado 7 de septiembre sino en otros de menor intensidad, los daños y pérdidas de vida –de acuerdo a las cifras más recientes, son menos de cien‑, hayan sido muy menores.

Considérese que el territorio mexicano se encuentra básicamente en la capa geológica llamada de Norteamérica, vecina de otras como la de Rivera, del Pacífico, de Cocos y del Caribe, las cuales al estar en constante enfrentamiento y tensión entre sí, es lo que provoca los temblores, en especial en el sur de la república,

Si bien el llamado temblor más fuerte en casi un siglo no afectó tanto a la Ciudad de México, como el de hace 32 años, sí dejó graves daños en otras partes, como en Juchitán, Chiapas, donde cientos de inmuebles, en especial viviendas desplomadas en zonas populares por lo cual ahora tanto autoridades como sociedad civil deben expresar su respaldo con acciones concretas, a fin de buscar ayudar en todo lo posible a quienes si resultaron afectados.

Por último, reiterar que los sismos son un evento impredecible de la naturaleza, por ello nunca bajar la guardia y al igual con otros fenómenos como los huracanes, las lluvias, los tornados, todos debemos estar pendientes para actuar de manera preventiva y evitar que sus consecuencias sean negativas para todos en general.

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