lunes 18 de diciembre del 2017

REVOLUCIÓN INTELECTUAL Enrique Peña Nieto bajo la consigna de la traición, entre Bruto y Catón

 José Oscar Valdez Ramírez


Categoria: Opinión

Tamaño del texto

 Ejemplo 
Escuchar esta nota


Enrique Peña Nieto bajo la consigna de la traición, entre Bruto y Catón
Marco Junio Bruto Cepión fue un político y militar romano de la etapa final de la República. Participó en la conspiración que condujo al asesinato de Julio César en los idus de marzo de 44 a. C. Era el sobrino de Catón el Joven, Julio César adoptó a Bruto y[...]


Compartir esto

Marco Junio Bruto Cepión fue un político y militar romano de la etapa final de la República. Participó en la conspiración que condujo al asesinato de Julio César en los idus de marzo de 44 a. C. Era el sobrino de Catón el Joven, Julio César adoptó a Bruto y este conspiró contra él, así se da la traición en Roma, Catón ‘El Viejo’; el romano incorruptible fue famoso por su austeridad personal y por su patriotismo, Marco Porcio Catón intentó, desde su cargo de censor, que los romanos volvieran a las costumbres puras de sus antepasados, Catón el Viejo dejó fama de hombre de moral estricta e intachable.

Según el historiador griego Plutarco, los que eran reprendidos por alguna causa respondían que ellos no eran catones, es decir, que no eran perfectos. Un siglo después de su muerte, Cicerón, en su diálogo sobre la vejez, introducía como personaje a Catón, a quien presentaba como un anciano de espíritu juvenil; otro de los personajes del diálogo, Escipión, elogiaba su «sabiduría», que «nunca he visto que te resulte pesada».

Marco Porcio Prisco nació en el año 234 a.C. en Túsculo, una ciudad del Lacio que dos siglos antes se habían convertido en aliada de Roma. Porcio era un labriego fornido, trabajador y con grandes dotes para la oratoria. Debido precisamente a su don de palabra y a los pleitos en que empezó a defender a sus paisanos, sus paisanos olvidaron su apellido (cognomen) Prisco y comenzaron a llamarle Cato o Catón, que significa «sabio».

Así las cosas, la traición debería darse en manos de un descendiente de Catón, así se escribió la historia de Roma la traición; guardadas las proporciones, en México se transita en una agitada sucesión presidencial que se le fue de las manos a Enrique Peña Nieto, entre su delfín que no le dio, Luis Videgaray, le dejó el país y el PRI con una patente de corzo.

Videgaray Caso se convirtió en el álter ego de Peña Nieto, llegó a cambiar decisiones al hablar con Videgaray, -el mismo se jactaba que puso a más de la mitad del gabinete- así acercó a José Meade y a Aurelio Nuño el primero tiene carrera en el Partido Acción Nacional (PAN), el segundo solo se mantiene por la amistad de Luis Videgaray, así derrotó a Miguel Ángel Osorio y en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) metió a una gente que ni priísta es.

Así el poder de Videgaray Caso, de su mano se tejieron las redes a Pemex mismo que su gente de confianza quebró y ni una averiguación ni una carpeta, metió a dos ministros a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), hizo amarres y negocios que nadie quiere tocar; se ensañó con la maestra Elba Esther Gordillo y minimizo a Osorio Chong, lo hizo polvo al igual que al grupo Hidalgo, se convirtió en el Jose Fouche, venció incluso a Luis Miranda -el compadre y amigo de Enrique Peña-, que fue el que lo llevo al Estado de México.

Desmanteló Protego de Pedro Aspe y desmanteló el país para dárselo a sus amigos con la complacencia de Peña Nieto -pocas veces se ha visto a un Presidente que no ejerció el poder-, le cargaron todos los males de México y en el pecado llevará la penitencia.
El caso Atenco, Ayotzinapa, Tlataya, la Casa Blanca y demás pifias fueron maquinadas desde la más alta esfera de Los Pinos.

El Pacto por México -que debió llamarse Traición a México- es colosal, los combustibles altísimos con la complacencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que dan línea y no es capaz de frenar los abusos y por primera vez hacer el papel para el que fue creada, el fiel de la balanza, el gasolinazo fue y es un abuso, seguirá en el mes de enero del 2018.

Nos ha costado estar litigando no sólo contra el gobierno sino contra dos jueces auxiliares de la región centro, que en todo ven como favorecer al gobierno, descaradamente desechan las demandas con argumentos absurdos, son pedantes sino me creen dense una vuelta a cualquiera de los juzgados, siempre están de fiesta en el desmadre, y amigos en común me han dicho, la consigna es reventar los amparos del gasolinazo, no van a pasar.

Después de 10 meses logramos una queja cuando el aquo quería sobreseer, y a todas luces es desgastante la línea que recibió, amigos míos que trabajan en los Pinos, paisanos del primer círculo me confiaron que le dijeron a Enrique Peña: la gente se va a encabronar pero solo van a aguantar tres meses, después les vale madre y van a ceder, y sí, así fue.

Vino la elección del Estado de México, les advertí que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no estaba muerto, la cantidad de dinero que se dio fue impresionante, y ‘haiga sido como haiga sido’ destruyeron al Partido Acción Nacional (PAN) de Josefina Vázquez Mota y después al Frente con Margarita Zavala.

En el PAN los chamaquearon, los amigos del clan de Felipe Calderón le pusieron un 4 al partido albiazul y cayeron redonditos, ese amarre lo hizo Luis Videgaray, para garantizar que su pupilo y amigo José Meade lograra la candidatura.

No es que Andrés Manuel López Obrador sea una opción de cambio real, solo que es la única vía de un cambio de no dejarle el poder a los tecnócratas que ya vimos cómo se las gastan, en el PRI mismo dicen que llegue AMLO para que se los chingue, pero la oposición se divide la estrategia del PRI es polarizar el voto, hay más candidatos independientes que votantes, y no lograrán la cuota, salvo les ayuden en comparsa con el gobierno, que después levantarán la mano a Meade para legitimarlo.

La oposición si realmente quiere ganar debe unirse o van acabar en un Craso error, un frente desfigurado todos contra López Obrador es desear que gane el PRI, es necesario que se dejen de intereses particulares, que pasen a la historia con un tipo pacto de la Moncloa en España, que ya no dividan más a la sociedad, sean francos nadie tiene los votos para ganar por nocaut.

No hay candidato que prenda el voto de los indecisos y ningún partido tiene los medios ni el dinero del PRI;  la ventaja del Partido Revolucionario Institucional es que sabe para qué es el dinero, -si dan maletas bajan maletas-, en la oposición si dan maletas se vuelven portafolios y los portafolios acaban en carteras,  no se pueden permitir ser ingenuos, los partidos políticos deben dejar de ser paleros del sistema si es que desean ganarle al PRI.

Lo dije hace tres meses el candidato es MEADE y la lucha es entre dos PRI y MORENA, ahora es “Todos contra Andrés Manuel”, veo difícil gane la Presidencia, la gente del dinero, los gobernadores, los intereses internacionales de las reformas constitucionales también juegan, el PRI no está muerto se los dije en palabras de Tomás Caparroso ‘el dinosaurio sigue ahí’, dependía de los jóvenes, -ya no los veo tomando decisiones-, si el PRI gana la culpa será solo de los partidos políticos.
Al final si José Meade gana tendrá que romper con Peña Nieto, ya lo hizo Ernesto Zedillo con Carlos Salinas.

Enrique Peña debe recordar al Príncipe de Maquiavelo.

El Príncipe cuando es querido por el Pueblo, debe cuidarse poco de las conspiraciones, pero cuando tiene enemigos y es aborrecido debe cuidarse de todo y de todos; y si no, más práctico recordar Si El Águila Hablara de Miguel Alemán.

El síndrome del Premio Nobel:
“En el sexto año, ya se sabe quién es el candidato del PRI, es el año de cerrar el compromiso con el pueblo, el candidato ya hace sombra, cada día más fuerte, más pesada, es una sombra que avanza y atrae más y más gente, más atención de los medios, esperanzas del pueblo, se adquiere el síndrome del Premio Nobel, “Si el pueblo de México no me supo comprender, el mundo sí sabrá apreciar mi obra” y “otra constante es que en este año surge siempre un gran traidor, esto no falla”
El sexto año del sexenio, “el último de ese sueño, mezcla de pesadilla y ensoñación; pactos, concentraciones, manifestaciones, bloqueos, declaraciones, violencia, giras, inauguraciones de todo y en todas partes”, pero todos han “llegado a su sexto año muy desgastados, opacados por el nuevo sol que ellos mismos habían creado, cultivado y lanzado al cielo de México”.

Casi todos, al llegar a este último año, estaban imbuidos por un pensamiento nefasto: ‘Los mexicanos no supieron aprovechar mis conocimientos, ni mi entusiasmo ni mi capacidad el mundo es mi siguiente paso y él sabrá valorar mi esfuerzo’.

Pero con el término del sexenio, no acaban los síndromes todavía queda uno, explica Tierritas, el que podría llamarse ‘el año de la comezón’, pero tiene que rascarse solo, o el de ‘la esfinge’, porque no puede hablar ni hacer política y, mucho menos, formar grupos yo diría que:  ‘tienen la fuerza de un Tehuacán pero sin gas’.


   

Deja un comentario. Tu opinión es importante


Cápsulas destacadas

Tendencias

Ver más tendencias »

Deportes

Nacionales

Espectáculos