martes 22 de mayo del 2018

Espero que haiga… ¡Perdón, que haya!

Rosalva López Ruiz


Categoria: Opinión

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Espero que haiga… ¡Perdón, que haya!
Siempre que se inicia el arte de escribir, es conveniente  considerar (en ello he insistido más de una vez), que no se escribe como se habla, sino apegado a la norma dictada por la Real Academia Española (RAE) Para facilitar esta necesaria actividad escolar, laboral y personal, compartiré este día[...]


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Siempre que se inicia el arte de escribir, es conveniente  considerar (en ello he insistido más de una vez), que no se escribe como se habla, sino apegado a la norma dictada por la Real Academia Española (RAE)

Para facilitar esta necesaria actividad escolar, laboral y personal, compartiré este día un aspecto en el que todos debemos focalizar la atención para no errar en el intento y, creer que jamás se logrará dominar.

Independientemente de que es habitual no saber cómo dar orden a las ideas que quedarán registradas, ello se soluciona realizando una lista de los aspectos que se desean compartir, posteriormente, establecer el orden de importancia para designar su aparición, contar con información veraz, atractiva, útil para respaldar lo que se tiene en mente y contar con un vocabulario basto para diversificar las expresiones.

Como segundo punto (de suma importancia), lograr que el escrito tenga coherencia para conseguir la comprensión del lector  y  concordancia para evitar errores de gramática y  de sintaxis.

Uno de los  más comunes es incurrir en el llamado solecismo, el cual, consiste en afectar la pureza del idioma en los siguientes casos: inadecuado  empleo de los pronombres, las preposiciones, el género, el número y la conjugación verbal.

En otras palabras, un escrito padece este mal cuando plasmamos expresiones como: “Había cinco gentes”, “Espero que haiga mucha actividad”, “De acuerdo al último reporte del tiempo hará mucho frio”, “La mesa y el escritorio está nueva”, “Yo le dije a ustedes que no me tardaba”…

Si observamos con detenimiento y nuestra conciencia lingüística permite  la cordura, lo correcto es: “Había cinco personas” puesto que gente es el plural de este sustantivo; por otro lado, haiga ni siquiera existe en el diccionario, así pues, debe usarse la conjugación del verbo haber, en este caso, haya;  para no errar en lo concerniente a las preposiciones como en el ejemplo proporcionado, debo informar que lo permitido para éste es y será: “De acuerdo con”, en consecuencia, la  preposición a sale sobrando.

Por otro lado, la gramática española indica que en nuestra bella lengua española existen tres géneros, el masculino, el femenino y el neutro, así como, dos números, el singular y el plural, por ello, es vital que en una redacción se cuide este aspecto, o sea, “La mesa y el escritorio están nuevos” en virtud de que como regla, el adjetivo debe concordar en cuanto a género y número con el último sustantivo, y para el último ejemplo, es necesario pluralizar la forma pronominal, es decir: Yo les dije a ustedes que no me tardaba”

Casos como los presentados pueden generar que cualquier texto carezca de formalidad, interés, coherencia y concordancia, razón que obliga a redoblar esfuerzos pues como puede notarse, para cada construcción gramatical hay una disposición que no puede ni debe evadirse.

Como de costumbre, esperamos que estas letras e ideas sean de utilidad. ¡Abúr!


   

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