viernes 21 de septiembre del 2018

ALEBRIJES EN CUADRATINES Espionaje y políticos

Adrián Chavarría Espinosa


Categoria: Opinión

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Espionaje y políticos
La semana pasada Ricardo Anaya, el casi seguro candidato de la alianza integrada por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, denunció ser objeto de acoso y espionaje por parte del gobierno federal, tema de hoy en #OpinionNm


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La semana pasada Ricardo Anaya, el casi seguro candidato de la alianza integrada por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, denunció ser objeto de acoso y espionaje por parte del gobierno federal, cuando al circular por una carretera en el estado de Veracruz, confrontó al presunto espía quien resultó ser un agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, mejor conocido como el Cisen.

Con esa denuncia quien quedó en evidencia fue Anaya como político novato, ya que posteriormente Alfonso Navarrete Prida, secretario de Gobernación no solo reconoció la veracidad del agente del CIsen sino también precisó que el operativo consistió en parte de las actividades de seguimiento aplicado en cuestiones de interés nacional, en particular en esta época electoral a las actividades de los precandidatos presidenciales.

Incluso estableció que el equipo de campaña del panista tenía conocimiento de que en su paso por el estado de Veracruz, en el operativo de seguridad y seguimiento participaban autoridades federales y estatales, así que no debería de sorprender a Anaya que agentes del Cisen también estuvieran incluidos.

Si se hace memoria debería compararse el trabajo de lo que sí podría clasificarse como espionaje, cuando lo desarrollaba la entonces llamada Dirección Federal de Seguridad, quien fuera encabezada por personajes de la política con un historial que para algunos sería poco recomendable pero, sin embargo, con una trayectoria relevante.

Entre ellos se pueden citar a Javier García Paniagua y a Fernando Gutiérrez Barrios, donde el primero fue gobernador de Jalisco e, incluso, fue mencionado como presidenciable, mientras el segundo además de ser mandatario en Veracruz fue secretario de Gobernación con Carlos Salinas de Gortari.

En el caso de Gutiérrez Barrios se le recuerda que gracias a su labor de espionaje, logró detener a Fidel Castro cuando en México se preparaba para iniciar la revolución en Cuba pero finalmente lo dejó en libertad, por lo cual consumó el cambio de régimen en la isla caribeña.

En esas épocas se desarrolló la infiltración de los agentes de Gobernación ‑llamados comúnmente orejas‑, a quienes se les encargaba obtener información fresca y de interés para las autoridades en turno, a fin de controlar los movimientos sociales, en especial los ligados con los movimientos de izquierda porque, recuérdese, eran tiempos de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética y se buscaba frenar el presunto avance comunista.

Entonces la investigación se aplicaba con mayor interés en las actividades desarrolladas por los considerados como disidentes y periodistas. Por ejemplo, está el caso de Heberto Castillo cuando fuera dirigente del Partido Mexicano de los Trabajadores en Gobernación le asignaron un oreja para conocer de sus actividades.

Pero ese agente se sinceró con el ingeniero, quien simplemente apreció esa revelación e, insólitamente y como no tenía nada que esconder, lo designó como secretario auxiliar por lo cual tenía acceso tanto a sus actividades como a su correspondencia al grado de que le mantenía organizada su agenda cotidiana de manera eficiente.

En el caso de los comunicadores los orejas se infiltraban entre los reporteros como un colega de ellos, sin embargo, se les reconocía y se les llegaba a decir que eran del Bucareli News, en alusión a la ubicación de las oficinas de la Secretaría de Gobernación.

Pero el espionaje se extendía también a las líneas telefónicas de las redacciones de los periódicos y servicios informativos noticieros de radio y televisión, así como de las particulares de gran cantidad de periodistas.

Presuntamente todo eso ya es historia con el avance de las leyes resulta ilegal interferir las líneas telefónicas sin una autorización de un juez y que las labores opacas de la Dirección Federal de Seguridad ya fueron superadas con la creación del CIsen, la cual oficialmente se instituyó el 13 de febrero de 1989, es decir acaba de cumplir 29 años de funcionamiento.

Ahora ¿resultaría conveniente que desapareciera el Cisen, como lo ha anticipado Andrés Manuel López Obrador en caso de ganar las elecciones?

Pues podría hacerlo pero necesitaría crear otra dependencia con funciones similares, porque sencillamente en la actualidad desarrolla labores de inteligencia necesaria para cualquier administración, porque debe reconocerse el principio de que la información es poder.

La cuestión es saber qué uso se le va a dar a esa información, porque el cómo obtenerla deberá ser conforme a las leyes vigentes, de otra manera será retroceder a lo que se vivió en el país a mediados del Siglo XX.

Espionaje y políticos

Adrián Chavarría Espinosa

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