viernes 23 de febrero del 2018

ALEBRIJES EN CUADRATINES Que hablen mal, pero que hablen

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Que hablen mal, pero que hablen
Dice el dicho: Que hablen mal de mí, pero que hablen, frase muy aplicada por los políticos quienes para ellos resulta muy importante mantener su presencia en los medios de comunicación y más recientemente en las redes sociales a fin de que su imagen sea reconocida y que las personas[...]


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Dice el dicho: Que hablen mal de mí, pero que hablen, frase muy aplicada por los políticos quienes para ellos resulta muy importante mantener su presencia en los medios de comunicación y más recientemente en las redes sociales a fin de que su imagen sea reconocida y que las personas sepan de ellos y de lo que hacen.

Aunque lo deseable para quienes viven en y de la política es mantener dentro de lo posible una imagen positiva, pero muchas veces no sucede así y sin ser propositiva se limitan a quedar simplemente en lo contestatario a lo generado por sus adversarios.

Pero quien con el paso del tiempo ha perfeccionado el manejo de su presencia en los medios es Andrés Manuel López Obrador, ya que por tercera vez se postulará como candidato presidencial, aunque las dos primeras veces fue por el PRD y ahora será por Morena, donde se mantiene como su líder moral y junto con los partidos del Trabajo y Encuentro Social, integran la coalición Juntos haremos historia con miras al próximo proceso electoral.

Y es que el tabasqueño ha logrado colocarse como un político que busca generar no sólo polémica, sino proponer e impulsar la agenda informativa de manera constante. Recuérdese cuando fue jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, convocaba a conferencias de prensa a las seis de la mañana, con el pretexto de verificar situaciones de la capital, pero su utilidad real era proponer uno o varios temas que se convertían en tendencia durante el día y, de acuerdo a las respuestas recibidas, relanzarlos a la madrugada siguiente para responder y generar más discusión, pero en especial en temas donde tenía más interés.

En esas conferencias contaba con la presencia de los principales medios informativos regionales y nacionales, particularmente de transmisiones en los servicios informativos de radio y televisión, quienes se esmeraban en difundir en vivo esas reuniones informativas.

Entonces ya no es novedad que ahora, con su tercera postulación presidencial repita su costumbre de buscar marcar tendencia en los medios y ahora reforzada con las redes sociales, ya que cuando lo considera conveniente emite mensajes u videos a través de Facebook y Twitter para proponer temas de discusión.

Temas que en ocasiones no tiene una base real o verdadera, los cuales han sido calificadas como ocurrencias no solo por sus adversarios sino por otros que resultan involucrados en sus dichos.

Por ejemplo cuando afirmó que unas encuestas lo colocaban en el primer lugar de las preferencias electorales, fue desmentido por una empresa citada, a lo cual López Obrador reconoció que sus dichos eran una mentira y dio por terminado el tema al expresar que solamente le interesaba la encuesta del pueblo que lo colocaba en un lugar preferente.

También cuando reveló que según una fuente en Los Pinos sucedió un encuentro entre Claudio X. González y el presidente Enrique Peña Nieto, donde el empresario le había solicitado que “hiciera todo lo posible” para evitar que el tabasqueño llegará a la Presidencia, hecho que calificó como una guerra sucia en su contra.

Sin embargo tanto la presidencia de la república como el empresario negaron tal reunión, a lo cual el dirigente morenista ya ni siquiera se molestó en volver a comentar o tratar de desmentir su versión, simplemente ya ignoró esa mención y pasó a otros temas, como el tratar de ironizar el hecho de que lo relacionan con apoyos brindados por el gobierno de Rusia y de decir que ya no sería el Peje sino Andrés Manuelovich.

Para reforzar estos argumentos basta consultar los monitoreos realizados por el Instituto Nacional Electoral de los medios informativos del 14 de diciembre al 21 de enero, quien tiene más menciones es López Obrador, con un tiempo de 70 horas once minutos y 50 segundos para un 28.37% así como 2,701 piezas de monitoreo para un 29.06%; mientras, José Antonio Meade registra 61 horas con 58 minutos y 54 segundos, para un 27.95% y 2,604 piezas para un 28,13%; en tanto Ricardo Anaya contabiliza un tiempo de 46 horas con seis minutos y 54 segundos para un 18.64% para un 18.64% y 1,991 piezas monitoreadas para un 21.42%.

Las menciones electorales sin mención de los precandidatos totalizan 69 horas, siete minutos y 50 segundos, para un 27.94% y las piezas de monitoreo son 1,987 para 21.38%.

En el caso particular de radio y televisión en el lapso del 15 al 21 de enero, de esas menciones quien tiene más positivas es el aspirante morenista con 22 pero también suma más negativas con un total de 47, mientras el priista registra 16 a favor y 37 en contra, en tanto que el panista apenas alcanza dos de aprobación por 34 adversas.

Entonces se puede concluir que a López Obrador no le interesa que solo hablen bien o mal de él, sino que se le mencione, ya que cuando suceda algo en su contra considera que con negarlo, rechazarlo o simplemente ignorarlo ya quedó superado y a seguir adelante.

Más no debería sentirse tan confiado porque podría tener consecuencias negativas en las urnas y el problema es que no reconocerá haberse equivocado e insistirá en un fraude electoral, donde buscaría culpar a otros pero no aceptar su responsabilidad.

Adrián Chavarría Espinosa

[email protected]


   

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