miércoles 18 de julio del 2018

MAULLIDOS URBANOS Impuestos y medios públicos

Adrian Chavarria Espinosa


Categoria: Opinión

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Impuestos y medios públicos
Para el público mexicano, acostumbrado a consumir radio y televisión comercial, donde literalmente se les inunda de anuncios comerciales, en ocasiones indiscriminadamente, les resultaría raro pagar un impuesto para tener emisiones de calidad libres de publicidad. Pero eso sucede en otras partes del mundo, donde las personas están dispuestas a[...]


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Para el público mexicano, acostumbrado a consumir radio y televisión comercial, donde literalmente se les inunda de anuncios comerciales, en ocasiones indiscriminadamente, les resultaría raro pagar un impuesto para tener emisiones de calidad libres de publicidad.

Pero eso sucede en otras partes del mundo, donde las personas están dispuestas a pagar un impuesto para recibir una programación de calidad, como en Suiza donde sus habitantes votaron mayormente a favor de mantener su sistema de financiamiento de radio y televisión mediante el cual se les obliga a un pago anual por familia de unos 392 euros, es decir poco más de nueve mil pesos mexicanos para mantener la transmisión de sus programas.

De acuerdo con el referéndum votado el pasado domingo, con el 71.6% por ciento de votos a favor, los electores rechazaron la iniciativa denominada No Billag, con la cual se pretendía anular el apoyo financiero para los medios públicos, entregado en su mayoría a la Sociedad Suiza de Radiodifusión y Televisión Enlace, a la que pertenece Swissinfo.

Debe puntualizarse que hasta 2017, cada hogar recibía en su casa una factura anual de 365 francos suizos para cubrir los gastos de los medios públicos, pero a partir del 1 de enero aumentó a 451 francos anuales, unos 392 euros, con lo cual se le considera como uno de los servicios audiovisuales más caros de Europa.

En Suiza existe una sola emisora de radio y televisión nacional, la cadena Sociedad Suiza de Radiodifusión financiada en un 75% por el citado impuesto audiovisual, conocido coloquialmente como Billag, nombre de la agencia que lo recauda. Una menor parte se canaliza a 34 radios y televisiones privadas, encargadas de prestar el servicio público y a la producción cultural local.

La iniciativa No Billag, propuesta por la sección juvenil del Partido Liberal-Radical y la Unión Democrática de Centro, pretendía eliminar la ayuda financiera a la radiotelevisión pública, que emplea a unas seis mil personas y difunde en los cuatro idiomas oficiales en el país, alemán, francés, italiano y romanche pero, repito, fue rechazada.

La interrogante sería ¿los mexicanos estarían dispuestos a pagar un impuesto a cambio de recibir señales de radio y televisión de calidad, sin anuncios comerciales ni programas tendenciosos y sí culturales y realmente informativos y de calidad?

La respuesta muy probablemente sería no, pero valdría la pena analizar esta idea ya que redundaría en lograr tener a mexicanos más cultos y mejor informados.

 

Gato de Barrio

gato_de_barrio@yahoo.com.mx


   

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