Domingo 20 de Agosto del 2017

La vida en dos ruedas

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La vida en dos ruedas
El espejismo de la velocidad   Adrián Alberto Chavarría Millán   La velocidad, por definición, desde la física se considera una magnitud física en la que se establece la relación que existe entre el desplazamiento y el tiempo que se tarda algún cuerpo en recorrerlo. Dentro de esta definición y[...]


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El espejismo de la velocidad

 

Adrián Alberto Chavarría Millán

 

La velocidad, por definición, desde la física se considera una magnitud física en la que se establece la relación que existe entre el desplazamiento y el tiempo que se tarda algún cuerpo en recorrerlo.

Dentro de esta definición y dada la necesidad existente de los usuarios por recorrer distancias en menos tiempo, se puede entrar en la confusión de querer alcanzar velocidades cada vez más grandes pero disponer de varios lapsos importantes en un alto para buscar lo anterior.

Las fotomultas se han vuelto un tema recurrente y distinguido por las quejas acerca de los absurdos límites de velocidad que los gobiernos imponen; el problema es que este fenómeno no obedece más a una lógica de una ilusión que no terminan de asimilar quienes viajan diario en las estresantes y extrañas vías de acceso controlado.

No quiero decir que no tengan fines recaudatorios, eso está claro, pero tampoco están construidos a partir de una situación de total indefensión, podría decir como una apreciación personal que lucran con los hábitos nocivos e imbéciles de los conductores, quienes son incapaces para entender que es muy posible que no sea necesario moverse a las velocidades a las que están acostumbrados.

Hablemos del caso de la ciudad de México, que hace algunos años antes de los nuevos límites de velocidad que estipula el actual Reglamento de Tránsito, un estudio de movilidad encabezado por ITDP en el año 2013, demostró que el promedio de velocidad en el que circulaban los automóviles en la ciudad era de 7 kilómetros por hora, y esto era debido precisamente a densidad del parque automotriz que circulaba por calles y avenidas, no a los límites de velocidad, en el caso de la zona metropolitana del valle de Toluca, la velocidad promedio apunta a no ser mayor de 15 kilómetros por hora.

Pero recurramos a un factor de estudio a nivel mundial que dice que el número de automóviles que se espera que circulen por un carril en una hora es de dos mil 400. De acuerdo a Rafael Prieto Curiel, quien cursa el doctorado en Matemáticas Aplicadas en los temas de Urbanismo y Seguridad en la University College London. No hay forma de hacer que pasen más de dos mil 400 vehículos por un carril y ello se logra mediante una combinación específica de velocidad y densidad de vehículos.

Dado que dos mil 400 es el máximo número de vehículos que pueden pasar por un carril durante una hora, entonces se vuelve nuestro objetivo, ya que nos permite utilizar nuestras avenidas al máximo y, a la vez, nos brinda la oportunidad de mejorar las condiciones de seguridad de todos los usuarios.

Entonces, si corroboramos los dos aspectos, entre maximizar la capacidad física de una vía para ofrecer nivel de servicio y, a su vez, proporcionar un espacio seguro o al menos que procure un escenario favorable en caso de cualquier contingencia, tendríamos que ver en los límites de velocidad un gran aliado para volver eficaz nuestro sistema vial, específicamente hablando de las vías de acceso controlado.

También debemos aprender a distinguir y dirigir bien nuestras energías hacia ciertos temas de crítica, la crítica enfocada a la fotomulta es definitivamente una política regresiva hacia nuestra salud y bienestar colectivo, de ello hay múltiple evidencia y científica, la crítica en todo caso debiera ser en contra de la opacidad o corrupción que pudiera existir en los convenios que tuviera el estado con alguna empresa privada.

Mientras tanto podría sugerir una idea que pudiera parecer muy lógica: intentar por algunos días y medir qué pasa si no rebasamos (a nivel conducción), una velocidad de por ejemplo, 30, 40 o 50 kilómetros por hora y verificar cuáles son los tiempos registrados de traslados; tal vez se den cuenta que rebasar esos parámetros de velocidad se vuelven innecesarios en una ciudad cómo estas y asumir, como buen hábito, circular sólo a lo suficiente, no lo sé, quizás pueda funcionar.

 


   

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