Domingo 24 de Septiembre del 2017

MEMORIA FOTOGRÁFICA Los recuerdos y la memoria fotográfica o eidética

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Los recuerdos y la memoria fotográfica o eidética
Raymundo D. Hernández Reyes [email protected]   Recuerdo vaga y nebulosamente (paradójicamente) que cuando era pequeño tenía la gran habilidad de acordarme con lujo de detalles y precisión cosas que veía; podía describirlas o reproducirlas con gran similitud en color, forma y medida, tan solo con evocar el recuerdo, eso se[...]


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* En el marco del día del fotoperiodista mexiquense les envío un afectuoso saludo y felicitación a todos los fotógrafos de la ARGVT

Raymundo D. Hernández Reyes

[email protected]

 

Recuerdo vaga y nebulosamente (paradójicamente) que cuando era pequeño tenía la gran habilidad de acordarme con lujo de detalles y precisión cosas que veía; podía describirlas o reproducirlas con gran similitud en color, forma y medida, tan solo con evocar el recuerdo, eso se podía decir que es Memoria Fotográfica, pero esa habilidad con la edad se fue difuminando. Los recuerdos ahora con el tiempo se van modificando de tal manera que después tienen una gran carga de imaginación y se alejan de la realidad.

Hablar de Memoria fotográfica es discutiblemente singular porque la mayoría de las personas conocemos o sabemos de alguien que desarrolla esa habilidad de recordar con precisión las cosas que vieron o escucharon aunque sea por poco tiempo. La memoria fotográfica implica necesariamente recuerdos y entre más exactos sean mayor será la capacidad de describirlos de forma casi real nuevamente.

Roger Brown y James Kulik, reconocidos psicólogos sociales norteamericanos realizaron estudios sobre los recuerdos y en la década de los setenta, publicaron en uno de sus escritos que los recuerdos son solo eso, recuerdos pero que si en ellos se involucran acontecimientos sorprendentes, impactantes, significativos con un alto nivel de sorpresa, consecuencias o excitación emocional se pueden recordar con una claridad precisa.

A esto llamaron FlashBulb Memories que en castellano se traduciría como memoria fotográfica, donde cada momento de un suceso puede ser recordado con claridad puntual en detalles y hasta con trivialidades que complementarían la descripción.

Sin embargo la BBC del Mundo asegura en un artículo para la revista Focus, que no hay evidencia científica para determinar la llamada memoria fotográfica porque el cerebro no actúa como una cámara de fotografías por lo que es mejor llamarla Memoria Eidética por tratarse de la capacidad de las personas de recordar cosas oídas o vistas con un nivel de detalle fiel.

Recordar una imagen en el cerebro después de verla directamente y volver a describirla con detalles milimétricos es resultado de la memoria eidética donde eidético significa forma, lo que se hace es describir la forma de la imagen.

El artículo de la BBC también dice que la mayoría de las investigaciones demuestran que los adultos no poseen la habilidad de construir imágenes eidéticas, porque en la edad adulta las personas juntan lo que observan visual y verbalmente, lo cual dificulta la formación de una imagen eidética.

El caso más cercano que nos representa la Memoria Eidética o Fotográfica y en cierto modo pone en tela de juicio la afirmación de la BBC respecto a la edad, es el del inglés Stephen Wiltshire, quien a los 42 años sobrevoló la ciudad de México y después se sentó frete a un lienzo blanco en el que dibujo con gran precisión la enorme urbe con lujo de detalles.

Cabe destacar que Wiltshire, está diagnosticado con Síndrome de Savant o síndrome del Sabio, el cual en términos generales consiste en alteraciones en el cerebro que generan una retención en la memoria pero a la vez la mayoría de los diagnosticados también sufren de autismo.

La memoria no es como una cámara de fotografías, tiene muchísimas más funciones sobre todo de selección por jerarquía, si tuviéramos una imagen de todo nuestro entorno sería como estar en un ciclo eterno. El recuerdo que se genera en el cerebro es de un momento preciso quizás con un poco de antes y después pero no más, sin embargo las fotografías son un instante preciso, sin antes ni después.

Recuerdo que una vez, en tercero de primaria no lleve el mapa de la república mexicana que nos pidió la maestra, sin más me apresure a dibujarlo sólo recordando la forma del país, trace el golfo de México y la península de Yucatán con gran similitud al mapa real, la península de las bajas californias no fue tan alejada de la realidad, recuerdo un trazo algo impreciso en la zona de Gurrero y Oaxaca, pero al final la maestra acepto mi mapa para hacer el trabajo.

En otra ocasión, tenía que llevar una maqueta de cosas recicladas, los compañeros hicieron robots con cajas de cigarros, figuras con latas de refresco y otras cosas con corcholatas. Yo no lleve nada pero el trabajo era para evaluación así que recordé la nave espacial que alguna vez hizo uno de mis hermanos con papel ilustración y decidí reproducirla con cartoncillo sobrante que los compañeros tenían, en mi mente tuve claro cómo debía quedar y el resultado fue casi tan preciso como mi recuerdo, mi trabajo pasó el examen sin problemas.

Con el tiempo he perdido la habilidad de recordar con precisión muchas cosas y acontecimientos, de hecho son muchas las cosas que ahora no recuerdo con exactitud, afortunadamente desde hace casi veinte años soy fotógrafo y mi archivo me hace recordar cosas sin agregarles mucho de mi imaginación.

A muchos no nos queda más que fotografiar para después recordar de una manera más precisa y sin tanta distorsión las cosas, con menos imaginación y subjetividad, benditas fotografías que nos regresan a esa parcial realidad y son capaces de evocar sentimientos o comentarios tantas veces que las veamos.


   

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