Domingo 24 de Septiembre del 2017

ALEBRIJES EN CUADRATINES El manejo de la basura

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Categoria: Opinión

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El manejo de la basura
Adrián Chavarría Espinosa [email protected] En la ciudad de México inició el programa para la separación de la basura en diferentes clasificaciones, como un primer paso para que entren en operación las plantas de Termovalorización y Biodigestión, con las cuales se pretende dar un mejor manejo a los desperdicios cotidianos. Con[...]


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Adrián Chavarría Espinosa

[email protected]

En la ciudad de México inició el programa para la separación de la basura en diferentes clasificaciones, como un primer paso para que entren en operación las plantas de Termovalorización y Biodigestión, con las cuales se pretende dar un mejor manejo a los desperdicios cotidianos.

Con esas nuevas plantas se buscará procesar y reciclar todo lo que aparentemente ya no resulta útil para las personas, con lo cual se espera que cada vez sea menos el material que llegue a los rellenos sanitarios.

De acuerdo con el programa, las personas deberán separar en cuatro categorías lo que vayan a depositar en los camiones recolectores: orgánicos, inorgánicos reciclables, inorgánicos no reciclables y manejo especial.

Los orgánicos son residuos biodegradables tales como restos de comida, café así como de jardinería; los inorgánicos reciclables son papel, cartón, plásticos, vidrios, metales, ropa, telas y envases de Tetrapak; los inorgánicos como material de curación, unicel, empaques de frituras, zapatos, colillas de cigarros, toallas sanitarias; el manejo especial comprende residuos electrónicos tales como televisores, pilas, computadoras, tabletas, colchones, muebles, refrigeradores y lavadoras, entre otros.

Aparentemente en el papel todo luce correcto y adecuado, más en la realidad resulta difícil creer que vaya a funcionar este programa ya que deben considerarse una serie de factores principalmente humanos, desde las personas que si no están acostumbradas a depositar su basura en los sitios adecuados, mucho menos van a molestarse en clasificarla para deshacerse de ella.

Un buen ejemplo es cuántos desperdicios de todo tipo existen en las calles, desde envolturas de dulces, botanas y comida, pasando por botellas de todo tipo, hasta bolsas con basura de personas que no esperan el paso de los camiones de basura y prefieren dejarla en la calle que conservarla en sus casas.

La mejor prueba se ve en esta época de lluvias, donde todo tipo de desperdicios obstruyen las coladeras y los drenajes, lo cual conduce a lo que las autoridades llaman encharcamientos pero en realidad son verdaderas inundaciones, donde las pérdidas materiales y fallas en los servicios resultan una constante negativa.

Otro factor reside en los trabajadores encargados de la recolección de los desperdicios, ya que ellos realizan una primera pepena, es decir, seleccionan los desperdicios para una vez terminados sus recorridos por las diferentes colonias, acuden a los lugares especializados en su comercialización para su venta y repartirse las ganancias como un ingreso extra de sus salarios.

Para ello, estos empleados acostumbran romper las bolsas con basura y revolver todo lo que llevan, entonces si no se hace con cuidado este paso, entonces se anula la separación. Aparentemente esto se superaría con los días para cada tipo de desperdicio, esperemos que así suceda, pero lo que no impedirá será que ellos hagan su primera clasificación.

Este no es el primer intento. Anteriormente tanto en la Ciudad de México como en otras urbes se habilitaron unidades para separar la basura, pero no funcionó porque la clasificación no se realizaba en forma correcta y, además, resultó insuficiente la cantidad de camiones habilitados para cubrir todas las colonias.

No será una tarea sencilla ni rápida. Insisto, se deben superar los factores humanos en un primer paso para empezar a ver resultados positivos, pero también deberán realizarse ajustes en los operativos para alcanzar los mejores resultados.

Si funciona este programa en la capital federal, entonces podría servir de ejemplo para aplicarlo en otras ciudades del interior del país, claro con sus correspondientes adecuaciones para cada caso en particular.

Pero tampoco es cosa de esperar a ver cómo funciona este programa, cada ciudad también debería analizar su problemática particular para proponer estrategias de cómo atender el problema de los desperdicios, concientizar a la población de todo lo que representa en el presente y a futuro.

Por ejemplo, en Toluca se deben organizar los recorridos de los camiones recolectores de manera eficiente, ya que aparentemente se da prioridad a las zonas residenciales urbanas y se descuidan colonias más alejadas del centro y con rezagos en infraestructura urbana, sitios donde es común encontrar basureros clandestinos o baldíos donde personas sin conciencia ni responsabilidad dejan su basura, lo cual simplemente es transferir el problema a otra zona.

Ahora a esperar a ver cómo funciona este programa en la Ciudad de México para conocer si es viable, lo que sin duda sería un gran avance para resolver el problema de los desperdicios en una zona con gran cantidad de población.

 


   

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