miércoles 18 de julio del 2018

Momentos con el gato macho

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Categoria: Opinión

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Momentos con el gato macho
Uno de los mejores instantes de mi vida llegó sin darme cuenta, en su momento no supe dimensionar lo que vivía, pero estoy seguro que lo disfrute mucho porque no dejo de contar esa anécdota cada que platico mis aventuras más importantes al hacer fotografía, ese instante fueel día que[...]


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Uno de los mejores instantes de mi vida llegó sin darme cuenta, en su momento no supe dimensionar lo que vivía, pero estoy seguro que lo disfrute mucho porque no dejo de contar esa anécdota cada que platico mis aventuras más importantes al hacer fotografía, ese instante fueel día que platique y fotografíe al Gato Macho, el dibujante José Luis Cuevas.

Fue en el marco de la conmemoración del quince aniversario de la creación de la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl (UTN), en septiembre de 2006, cuando se realizó la exposición “Seis Años dentro de la Gráfica de José Luis Cuevas”.

Para la cobertura fotográfica asistí a las instalaciones de la UTN con buen tiempo de anticipación para hacer un reconocimiento del lugar y saber cómo se iba a realizar el evento. Ahí en la sala donde se montó la exposición ya se encontraban José Luis Cuevas y su esposa Beatriz Bazán de Cuevas quienes también llegaron con bastante anticipación.

Me acerqué y los saludé, fueron muy atentos, yo no los conocía pero por supuesto que tenía referentes del artista y su esposa. Al ver mi cámara, José Luis Cuevas me preguntó ¿qué tipo era y cuántas fotos podía tomar? Era una EOS Canon 20D con tarjeta de dos GB, podía tomar las imágenes que fueran necesarias y le empecé a platicar de las bondadosas virtudes de ese equipo fotográfico.

Fue un momento bastante agradable, me senté junto a él y platicamos como si nos conociéramos de mucho tiempo antes, con gran confianza y en un mismo lenguaje pues tenía conocimientos y conceptos muy precisos de la fotografía, es de imaginarse dado que durante mucho tiempo él hizo fotografía para sus trabajos.

Su esposa se alejó un poco mientras platicamos, nos dio espacio pero no dejó de estar atenta por si algo necesitaba el artista.

Poco a poco llegaron los invitados al evento, entonces antes de que lo acapararan, le tomé unas fotos, fueron varias en las que posó con gusto y sonrisa en los labios, luego me autografió el folleto que se realizó para el acontecimiento, fue simple, en la página 15 donde se plasmó su obra del 2002 llamada animales impuros escribió con su particular letra: Para Raymundo Hernández y en la parte inferior estampó su clásica firma con la fecha.

También platiqué un poco con su esposa Beatriza quien recuerdo muy bella, imponente y carismática, hablamos acerca de la exposición y me escribió una dedicatoria: Para Raymundo con mi cariño Beatriz B. de Cuevas, y también agregó la fecha.

Luego de unos minutos llegó el secretario de educación del Estado de México, en ese entonces, Isidro Muñoz Rivera, el también Senador en ese año Manuel Bartlett, el comisionado de derechos humanos del Estado de México, Jaime Almazán Delgado, el rector de la UTN, Anibal Pacheco y más invitados que de inmediato lo saludaron, felicitaron, abrazaron y entonces yo deje de existir para el artista.

Pasaron algunos años y viví otro momento importante aunque un poco más breve con José Luis Cuevas, en junio de 2010, lo volví a ver y fotografiar en los Foros de Reflexión, compromiso por México, organizados por el entonces gobernador Enrique Peña Nieto en el Centro Cultural Mexiquense de Toluca.

En ese tiempo ya se veía más cansado y agobiado, al parecer su salud iba mermando pero tenía todavía la fuerza para participar en la construcción de nuevos acuerdos que dieran impulso a la cultura frente a los retos de la globalización y el nuevo siglo a partir de esfuerzos como lo fueron estos foros.

Volver a verlo y fotografiarlo fue un gusto enorme para mí y puedo creer que lo fue también para él pues me reconoció y me sonrió, no tuvimos oportunidad de charlar porque nunca lo dejaron solo, pero siempre tuvo un buen gesto conmigo y para mis fotos pues siempre vio la lente con una sonrisa.

Escribo todo esto porque este tres de julio se cumplió un año del fallecimiento de este artista que como muchos han escrito, formó parte de la generación de la Ruptura, aquel movimiento cultural en contra de la tradicional escuela mexicana de pintura.

José Luis Cuevas realizó una cantidad impresionante de autorretratos, ya sea dibujados o fotografiados, quería documentar el paso del tiempo y su formación a través de las imágenes que el mismo hacía.

La obra del dibujante es internacionalmente reconocida y valuada, sin duda es un referente cultural de México y justamente eso es lo que él quería trascender, nunca morir; dicen que su gran temor fue la muerte, por eso la cantidad incontable de autorretratos, dibujos, escritos, fotografías y grabados.

Su esposa Beatriz escribió en 2006 que José Luis Cuevas es: “un hombre sensible e insaciable, lleno y vacío. Amoroso y rabioso, con un profundo miedo hacia la muerte, sin pensar que su obra será inmortal”.

A forma de homenaje y justo para que continúe vivo, escribo y comparto fotos sobre mi breve contacto con el Gato Macho, el güero de ojos claros que quiso entrar a los Records Guiness, si quieren saber porque, eso me lo tienen que preguntar personalmente. En tanto a un año se su muerte José Luis Cuevas dejó un gran legado que por supuesto nunca se olvidará, cumplió su cometido.

Raymundo D. Hernández Reyes

upray88@gmail.com


   

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