viernes 24 de noviembre del 2017

ALEBRIJES EN CUADRATINES De nuevo la riqueza petrolera

Adrián Chavarría Espinosa


Categoria: Opinión

Tamaño del texto

 Ejemplo 
Escuchar esta nota


De nuevo la riqueza petrolera
Ya lo había anticipado Ramón López Velarde en su gran poema Suave Patria: “El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo”. Y ya desde hace tiempo se ha citado esa frase por considerar que en ella se encierra mucha verdad, al considerarse que la[...]


Compartir esto

Ya lo había anticipado Ramón López Velarde en su gran poema Suave Patria: “El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo”. Y ya desde hace tiempo se ha citado esa frase por considerar que en ella se encierra mucha verdad, al considerarse que la riqueza en recursos naturales más que una bendición han sido una maldición para los mexicanos.

Todo ello por una sencilla razón: gran parte de los mexicanos consideran que el llamado oro negro en lugar de generar riqueza para la nación no ha sucedido así, porque sienten que sus beneficios no han sido para la sociedad en general, sino para unos cuantos que se han aprovechado de sus cargos públicos para enriquecerse y para reforzar sus inconformidades, argumentan entre otros puntos uno que resulta sensible para el bolsillo de los mexicanos: el precio de las gasolinas son excesivamente altos.

Se tiene la experiencia de lo vivido durante el sexenio de José López Portillo, de 1976 a 1982, cuando el 7 de enero de enero de 1978 expresó: “Debemos prepararnos para explotar óptimamente no sólo el petróleo sino sus posibilidades, acostumbrarnos a la idea de que si aprovechamos bien el energético almacenado en el subsuelo, aunado a la agricultura y a lo que reservan los mares, México tendrá sin duda la posibilidad histórica de administrar la abundancia.”

Pero esa promesa de “Vamos a administrar la abundancia” quedó en el anecdotario de las frases presidenciales, como cuando también manifestó el 1 de septiembre de 1982, al rendir su último informe de gobierno y para encarar la crisis económica y sus adversas circunstancias existentes en esos momentos, tras anunciar la nacionalización de la banca y de establecer un control generalizado de cambios de divisas dijo: “¡Ya nos saquearon, México no se ha acabado! ¡No nos volverán a saquear!”

Todo este prologo es para considerar lo manifestado recientemente por el presidente Enrique Peña Nieto al anunciar el descubrimiento de un nuevo yacimiento de petróleo cerca de Cosamaloapan, Veracruz, con un volumen de más de mil 500 millones de barriles de crudo, y 350 millones de barriles de reservas, probadas, probables y posibles.

Este, consideró, “es el hallazgo de Pemex más importante en campos terrestres que haya realizado esta empresa en los últimos 15 años”, mensaje emitido en momentos en que la empresa petrolera reporta los niveles de producción de crudo más bajos en más de dos décadas, de 1.73 millones de barriles promedio por día (bpd) en octubre.

Según detalló el mandatario se trata de un yacimiento con un gran valor económico ya que es un campo terrestre que tiene la ventaja estratégica de encontrarse cerca de infraestructura existente tanto en pozos en producción como en el sistema de ductos nacional, por lo que puede entrar en producción más rápidamente.

Espero que este anuncio no genere falsas o elevadas expectativas, como sucedió con López Portillo, pero deberá ser más que otra frase esperanzadora, deberá ser una realidad que se traduzca en beneficios para los mexicanos, quienes simplemente se ríen cuando se dice que el petróleo es de todos y preguntan a cuál ventanilla pueden ir a recoger su parte de utilidades para disfrutar de la riqueza que genera el hidrocarburo.

La verdad es que no será una tarea sencilla, ya que existen una serie de factores que afectan a la industria petrolera mexicana, en especial que las refinerías nacionales ni tienen la capacidad de procesar el petróleo extraído de nuestro subsuelo. Recuérdese que en el sexenio de Felipe Calderón se impulsó la creación de una nueva refinería, que por título llevaría el de Bicentenario, pero esa idea solo quedó en proyecto ya que de su construcción en Tula, Hidalgo, solo se edificó la barda perimetral, pero nada más.

Ya se hizo el anuncio de esas nuevas reservas, ahora ¿qué hará el gobierno federal para hacer realidad los presuntos beneficios generados por esos recursos petroleros?

Las necesidades sociales son muchas y existen una serie de factores que de alguna forma inciden en la economía nacional, entre ellos la falta de recursos para afrontar la reconstrucción y reparación de las áreas afectadas por los sismos de septiembre y los huracanes, así como las consecuencias negativas por la posible cancelación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Entonces ahora se debe esperar que el anuncio de estas reservas petroleras se traduzcan en un verdadero beneficio social, que no se agregue a los pomposos anuncios de otras épocas que se quedaron en frases para la historia y, lo peor de todo, frases que únicamente se recuerdan como negativas anécdotas de los desastres nacionales.

Adrián Chavarría Espinosa

[email protected]


   

Deja un comentario. Tu opinión es importante


Cápsulas destacadas

Tendencias

Ver más tendencias »

Deportes

Nacionales

Espectáculos