Domingo 22 de Octubre del 2017

Partidos y sus financiamientos

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Partidos y sus financiamientos
La verdad que el verano de 2017 pasará a la historia como uno de los más desastrosos para nuestra nación, ya que en durante esta estación del año se registraron lluvias excesivas e inundaciones, generadas en parte por ciclones de gran magnitud –incluso se llegaron a presentar simultáneamente tres en[...]


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La verdad que el verano de 2017 pasará a la historia como uno de los más desastrosos para nuestra nación, ya que en durante esta estación del año se registraron lluvias excesivas e inundaciones, generadas en parte por ciclones de gran magnitud –incluso se llegaron a presentar simultáneamente tres en el océano Atlántico‑ y, para rematar dos fuertes terremotos, todo ello afectando a gran cantidad de personas.

El primero sismo se registró minutos antes de concluir el jueves 7 de septiembre, catalogado como de 8.2 grados, con epicentro en el Istmo de Tehuantepec, para ser calificado como uno de los más intensos en los últimos cien años; el segundo, de 7.1 grados con epicentro en los límites de los estados de Puebla y Morelos, el 19 de septiembre, coincidentemente con el de hace 32 años.

Pero estos fenómenos sismológicos han generado de nuevo la solidaridad social de los mexicanos, de todas las edades y en especial los llamados millennials, es decir los jóvenes nacidos desde finales del siglo pasado e inicios del presente, quienes han estado de lo más activo tanto en trabajos de remoción de escombros como en la organización de los centros de acopio y la correspondiente distribución de los apoyos.

Quienes reaccionaron tarde fueron los políticos tanto legisladores federales y locales como los partidos, quienes no supieron qué hacer y se rezagaron de las acciones de las autoridades y de la sociedad civil.

Pero algo tenían que hacer para intentar posicionarse ante la sociedad por lo cual y ante sesudos análisis, decidieron que parte de sus aportaciones otorgadas por el Instituto Nacional Electoral para sus actividades proselitistas para el año próximo, deberían ser canalizadas para apoyar a las acciones de apoyo para los miles de damnificados de la Ciudad de México y los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Puebla, Morelos y el Estado de México, principalmente.

Así, por ejemplo Morena inicialmente propuso que el 20% de sus aportaciones federales fueran reencauzadas hacia los damnificados, mientras que el PRI también al principio ofreció el 25% para luego elevarlo al 1900% en tanto el Frente integrado por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano llegó a establecer que ellos podrían regresar hasta el 100% de sus aportaciones.

Ante estas respuestas Andrés Manuel López Obrador, el líder nacional de Morena, aumentó su oferta hasta el 50% de sus aportaciones, pero con la aclaración de que por no confiar en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ni en las autoridades, entonces crearía un fideicomiso encabezdo por personas de gran reconocimiento social, para “garantizar” que no habría irregularidades en el manejo de esos recursos.

Si bien Lorenzo Córdova, comisionado presidente del INE, admitió que existen recursos legales para que esas prestaciones económicas sean devueltas, no creo que entre ellas estén que los mismos partidos manejen esos recursos, lo que sin duda será un tema a discutir entre López Obrador y las autoridades electorales.

Pero, más allá de ese tipo de competencia entre partidos por ver quién devuelve más aportaciones, que finalmente no son propiedad de esos institutos ya que su origen está en los impuestos que pagamos todos los mexicanos, a fin de que ellos desarrollar sus actividades proselitistas con miras a los procesos electorales del próximo año, así que se reitera que esos dineros no son propiedad de ellos, por lo cual no pueden decidir cuál será su destino final a su conveniencia.

Sin embargo hay algunos puntos por aclarar. Por ejemplo, los partidos también recibirán partidas de autoridades estatales donde habrá elecciones concurrentes el próximo año, recursos que no han dicho si también un porcentaje de ellos serán devueltos en favor de los damnificados.

Otra situación es que sin duda en los comicios del próximo año están en juego muchos cargos de elección popular además de la presidencia de la república, como son diputados federales, senadores y gubernaturas, para los cuales se requerirán recursos para desarrollar las campañas tradiciones, ¿y si desde ahora renuncian a ellos, cómo financiarán sus campañas?

Entonces se corre el riesgo de que otros sectores sociales, no necesariamente legales, estén interesados en promover a candidatos a su conveniencia, como ya ha sucedido con anterioridad. ¿Un ejemplo? José Luis Abarca en Iguala, quien fue postulado por Morena la presidencia municipal pero con el apoyo de grupos criminales y ganó, y fue hasta después de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa que se hizo público a nivel nacional.

Entonces por querer quedar bien con la sociedad, los partidos políticos pueden caer en situaciones irregulares al momento de financiar sus campañas proselitistas, donde podrían comprometerse muchas situaciones futuras en favor de intereses irregulares.

Si bien es un hecho público que las contribuciones a los partidos políticos resultan excesivas, deberán de considerarse estas situaciones entre otras al momento de definir qué porcentaje será el que se les retire porque son condiciones indispensables para evitas futuras situaciones más que irregulares, ilegales.

Adrián Chavarría Espinosa

[email protected]


   

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