sábado 18 de agosto del 2018

ALEBRIJES EN CUADRATINES Precisiones del avión presidencial

Adrian Chavarria Espinosa


Categoria: Opinión

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Precisiones del avión presidencial
Desde antes que Andrés Manuel López Obrador iniciara formalmente su actual campaña electoral –porque, la verdad, se mantiene en el proselitismo político desde hace más de doce años‑, una de sus aseveraciones favoritas y que aparentemente le ha rendido buen saldo político ha sido su reiterada intención de vender el[...]


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Desde antes que Andrés Manuel López Obrador iniciara formalmente su actual campaña electoral –porque, la verdad, se mantiene en el proselitismo político desde hace más de doce años‑, una de sus aseveraciones favoritas y que aparentemente le ha rendido buen saldo político ha sido su reiterada intención de vender el avión que actualmente utiliza el presidente de México.

Incluso ha entrado en contradicciones al afirmar que, en caso de ganar las elecciones vendería toda la flota aérea oficial, por lo que sus traslados oficiales serían a través de aerolíneas comerciales, pero esa postura populista quedó desenmascarada cuando en días pasados alquiló una aeronave presuntamente de forma irregular con lo cual demostró que sí requiere de servicios aéreos privados.

En el caso del avión presidencial, el político tabasqueño ha señalado en múltiples ocasiones que esa aeronave ni siquiera la tiene Donald Trump, presidente de Estados Unidos, incluso asegura que ya se lo ofreció en venta.

Pero vayamos por partes. La compra del avión presidencial mexicano, un Boeing Dreamliner 787-8, fue anunciada durante la administración del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, siendo en noviembre de 2012 cuando el Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras) concretó su compra que se entregó hasta febrero de 2016, debido a las modificaciones de seguridad que se realizaron.

Su costo total, donde se incluyen ingeniería, instalación de sistemas, adecuaciones de estructura, equipamiento de cabina, certificaciones y un paquete de refacciones, fue de 218.7 millones de dólares. También existe un contrato de arrendamiento financiero entre Banobras y el Gobierno Federal por 15 años para que al final de ese periodo, ese avión pase a formar de los activos de la Secretaría de Defensa Nacional.

Al respecto en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2018 se explica que su adquisición será amortizada durante los 15 años con dos pagos anuales: uno de 45 millones de pesos, por operación y mantenimiento; y otro por el arrendamiento entre 4.6 y 451.4 millones de pesos, con lo cual el costo final ascendería a siete mil 560 millones de pesos, cifra utilizada por López Obrador.

En Estados Unidos los dos Air Force One, modelo Boeing VC-25, actualmente en uso, fueron adquiridos en 1990 durante la administración de George H. W. Bush, con un costo conjunto de 660 millones de dólares, es decir, 330 millones de dólares cada uno donde, además, el gasto de operación de cada avión asciende a 179 mil 750 dólares por hora.

Ahora, el gobierno de Estados Unidos anunció que formalizó la adquisición de dos nuevos aviones presidenciales. Se trata de un par de Boeing 747-8, cuya versión civil asciende a 390 millones de dólares, pero que logró adquirir en mejores condiciones debido a que esos aparatos habían sido solicitados por una aerolínea rusa que quebró.

Debe considerarse que ese precio inicial aumenta considerablemente de acuerdo a las tecnologías incorporadas, entre ellas volar indefinidamente, con capacidad para resistir diferentes tipos de ataques así como acabados de lujo.

El Pentágono será el encargado de añadirles sistemas de seguridad y las últimas tecnologías, en respuesta a las exigencias del Departamento de Defensa, por lo cual la Fuerza Aérea estadunidense ha previsto un presupuesto total de tres mil millones de dólares, es decir cada aparato costaría aproximadamente mil 100 millones de dólares.

En conclusión, cada aeronave estadounidense costará mil 950 millones de dólares, mientras que al gobierno mexicano el avión presidencial le costó 218 millones de dólares en 2012. Debe precisarse que si bien Trump ha solicitado que esos dos Boeing 747-8 se entreguen en el 2021, por los requisitos de prueba de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos la entrega podría tomar otros tres años, así que probablemente entrarán en servicio hasta el 2024.

Por todo lo anterior no existe comparación posible entre las aeronaves y, por supuesto, Trump ni siquiera se molestará en considerar la presunta oferta de venta de López Obrador, simplemente porque quedaría muy por debajo de sus necesidades.

¿Ofrecer el avión presidencial mexicano a otros gobiernos, por ejemplo de América Latina, creo que ninguno se interesaría en adquirirlo y por múltiples razones; entonces lo interesante si es que gana las elecciones qué hará López Obrador para retractarse y hacer uso de ese aparato.

Por último la venta del avión no es una decisión exclusiva del titular del Poder Ejecutivo, ya que también interviene el Congreso de la Unión y si su coalición política no alcanza la mayoría legislativa no podrá cumplir con su propuesta electoral.

 

Adrián Chavarría Espinosa

[email protected]


   

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