viernes 15 de diciembre del 2017

Trump reitera su ineptitud política

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Trump reitera su ineptitud política
Adrián Chavarría Espinosa [email protected] Se ha dicho y repetido: Donald Trump podrá ser un excelente empresario, lo cual se comprueba con su imperio económico alcanzado pero ha demostrado reiteradamente ser más que un pésimo, un inepto político y sus constantes acciones lo ratifican una y otra vez. Por ejemplo de[...]


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Adrián Chavarría Espinosa

[email protected]

Se ha dicho y repetido: Donald Trump podrá ser un excelente empresario, lo cual se comprueba con su imperio económico alcanzado pero ha demostrado reiteradamente ser más que un pésimo, un inepto político y sus constantes acciones lo ratifican una y otra vez.

Por ejemplo de sus propuestas de campaña pocas son las que ha logrado cumplir. Un caso: eliminar el sistema de salud implementado por su Barack Obama, su antecesor en la Casa Blanca, donde a pesar presuntamente contar con la mayoría republicana en el Congreso federal no ha podido lograrlo.

Otro: la multicitada y comprometida barda fronteriza entre México y Estados Unidos, apenas ha logrado se le autorice una fracción de todo el costo que implicaría esta obra. Es más, ya modificó su postura inicial y ahora ya rectificó y ha expresado que ese muro no se construiría en toda línea divisoria, solamente en puntos específicos.

De igual forma se mantiene involucrado en varios conflictos originados desde la campaña electoral, como lo son sus contactos personales de él y de sus colaboradores con representantes del gobierno de Rusia sobre diversos temas de seguridad, hecho que ha sido bautizado como el Rusiagate.

Además sus niveles de popularidad han registrado una drástica caída, a niveles poco antes registrados con anteriores presidentes estadounidenses pero con una circunstancia muy especial: apenas ha cumplido seis meses como el mandatario de una de las principales potencias mundiales.

Otro factor que demuestra su falta ya no dominio sino simplemente del conocimiento de la política son las renuncias y despidos de un grupo de colaboradores y no de simples auxiliares, sino personas que se suponen cercanas y/o de primer nivel quienes, además, deberían apoyar al presidente para la toma de decisiones.

La renuncia más reciente ha sido la de Reince Priebus, quien se desempeñaba como jefe del gabinete, al ser sustituido por John Kelly; su salida fue por un enfrentamiento con Anthony Scaramucci, recientemente designado como director presidencial de comunicaciones, a quien se le considera como una persona muy cercana a Trump.

Anteriormente Kelly era el responsable de Departamento de Seguridad Nacional, encargado de la política migratoria y protección de fronteras, cargo que por el momento asumirá un interino en tanto se formaliza un nuevo nombramiento.

Las anteriores renuncias han sido las de Michael Flynn, asesor de Seguridad Nacional, quien salió en febrero; Mike Dubke, director de Comunicaciones, en mayo; Walter Shaub, director de Ética Gubernamental, y Sean Spicer, portavoz presidencial, ambos en julio.

Pero no solamente se han existido renuncias, también se han registrado despidos, como el de Sally Yates, quien se desempeñaba como fiscal general adjunta por negarse a defender el veto migratorio presidencial; junto con ella también salió el director de la Agencia de Control de Inmigración y Aduanas.

James Comey fue despedido en mayo del cargo de director del Buró Federal de Investigaciones, mejor conocido como el FBI por sus siglas en inglés, cuando encabezaba las pesquisas de la relaciones con Rusia y Preet Bharara, quien fungía como fiscal de Nueva York y fue eliminado del gobierno por negarse a renunciar en una purga de fiscales.

Pero ya existen otros funcionarios en capilla quienes de acuerdo a analistas, serían los próximos en dejar de trabajar en la administración federal estadounidense. Entre ellos se cita a Jeff Sessions, fiscal general, de quien el mismo Trump ya ha expresado publica y abiertamente estar arrepentido de haberlo designado; también se menciona a Robert Mueller, fiscal especial encargado del Rusiagate. Se asegura que el presidente le busca posibles conflictos de interés para separarlo de la investigación.

Con estos ejemplos se establece que Trump no sabe actuar en política al buscar rodearse de personas afines, que le demuestren servilismo más que lealtad, sin necesariamente sean los más adecuados para los cargos asignados.

No lo malo sino lo peor, es que muchas de esas designaciones no solo tienen repercusiones al interior de Estados Unidos sino con otras naciones del mundo, amigas y adversarias, lo cual afecta a esos países y a sus relaciones políticas, económicas y sociales con resultados poco previsibles.

Por último se debe recordar la existencia de corrientes que ya han empezado a cuestionar si Trump está capacitado para encabezar a su nación, por lo cual entre otros puntos se analiza llevarlo a un juicio político para retirarlo del cargo, eso sí es que antes decide mejor renunciar.

En fin, es difícil advertir cuál será el futuro de Estados Unidos y del mundo bajo la actual administración pero lo último que se debe perder es la esperanza de tiempos mejores.

 


   

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